¿Qué presión utilizar en una máquina de presoterapia? Guía de uso
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Cuando utilizamos una máquina de presoterapia, una de las primeras dudas que aparece es qué nivel de presión debemos seleccionar. ¿Es mejor empezar con una intensidad baja? ¿Cuántos mmHg son adecuados? ¿Una presión más elevada consigue mejores resultados?
La respuesta no consiste simplemente en elegir el nivel más alto disponible.
La presión adecuada depende de factores como el tipo de equipo, el número de cámaras de aire, la zona del cuerpo, la experiencia de la persona y, especialmente, el objetivo para el que se utiliza la presoterapia.
En esta guía explicamos qué presión utilizar en una máquina de presoterapia, qué significan los mmHg y cómo ajustar progresivamente la intensidad para disfrutar de una sesión cómoda y adaptada a tus necesidades.
¿Qué significa la presión en una máquina de presoterapia?
Las máquinas de presoterapia utilizan cámaras de aire que se inflan y desinflan de forma controlada alrededor de las piernas, brazos u otras zonas del cuerpo.
Cuando estas cámaras se llenan de aire ejercen una compresión sobre la extremidad.
La intensidad de esa compresión suele expresarse en mmHg (milímetros de mercurio), una unidad utilizada para medir presión.
Por ejemplo:
- 30 mmHg representan una presión relativamente suave.
- 60 mmHg generan una compresión más perceptible.
- 80 mmHg ofrecen una intensidad considerablemente superior.
- Algunos equipos permiten alcanzar presiones mucho más elevadas.
Sin embargo, estos valores no deben interpretarse de forma aislada.
80 mmHg en una máquina no necesariamente producen exactamente la misma sensación que 80 mmHg en otra, ya que influyen aspectos como el diseño de las cámaras, su tamaño, el patrón de inflado y la forma en la que el equipo distribuye la compresión.
Por este motivo, siempre es importante consultar las instrucciones específicas del fabricante.
Entonces, ¿qué presión utilizar en presoterapia?
No existe una presión universal adecuada para todas las personas y todos los objetivos.
Como principio general, especialmente durante las primeras sesiones, resulta recomendable comenzar con una intensidad baja o moderada y aumentarla progresivamente según la sensación de comodidad.
La compresión debe sentirse claramente, pero no debería producir dolor.
La presoterapia tampoco funciona bajo la regla de que “cuanta más presión, mejor”.
Una presión excesivamente elevada puede hacer que la experiencia resulte innecesariamente incómoda y no significa automáticamente que la sesión vaya a ser más eficaz.
La literatura científica también refleja una gran variedad de protocolos. En estudios relacionados con recuperación deportiva se han utilizado diferentes niveles, y una revisión sistemática publicada en 2024 encontró que alrededor de 80 mmHg y sesiones de aproximadamente 20-30 minutos eran protocolos utilizados con frecuencia en los trabajos analizados. Esto no convierte los 80 mmHg en una recomendación universal, sino que muestra que la presión debe interpretarse siempre dentro de un protocolo concreto.
Presión baja: una buena opción para empezar
Si es la primera vez que utilizas unas botas de presoterapia, comenzar desde los niveles inferiores del dispositivo permite familiarizarse con la sensación de compresión.
Una presión baja puede resultar especialmente interesante para:
- primeras sesiones;
- usuarios que todavía no conocen el funcionamiento del equipo;
- sesiones orientadas principalmente al bienestar y relajación;
- personas que prefieren una sensación de compresión suave.
Durante los primeros minutos puedes observar cómo responde tu cuerpo.
Si la presión resulta demasiado ligera y el dispositivo permite modificarla durante la sesión, puedes aumentarla progresivamente sin necesidad de pasar directamente a los niveles superiores.
Presión media: cuando ya estás acostumbrado a la presoterapia
Una vez familiarizado con el funcionamiento de la máquina, muchas personas prefieren trabajar con intensidades intermedias.
En este punto, la sensación de compresión debería ser clara pero continuar siendo confortable.
Las cámaras de aire se inflan progresivamente y generan la característica sensación de masaje compresivo de las máquinas de presoterapia secuencial.
Es importante recordar que cada dispositivo posee su propio rango de funcionamiento. Por eso, hablar simplemente de presión “baja”, “media” o “alta” suele ser más útil que trasladar automáticamente un número de mmHg de una máquina a otra.
¿Y qué ocurre con las presiones altas?
Los niveles superiores deberían utilizarse únicamente cuando sean apropiados para el equipo, el usuario y el objetivo de la sesión.
Subir la presión al máximo simplemente porque el dispositivo lo permite no es una buena estrategia.
La evidencia disponible tampoco demuestra que utilizar siempre una presión extremadamente elevada produzca automáticamente una recuperación mejor.
De hecho, las investigaciones sobre compresión neumática intermitente presentan resultados variables respecto a la recuperación después del ejercicio. Algunas revisiones encuentran pequeños beneficios en determinados parámetros, mientras que trabajos más recientes muestran que todavía existen limitaciones en la evidencia disponible.
Por tanto, el objetivo debería ser encontrar una presión efectiva y confortable, no conseguir soportar la máxima intensidad posible.
¿Qué presión utilizar para recuperación muscular?
Las botas de compresión neumática se han popularizado entre deportistas como complemento de sus rutinas posteriores al entrenamiento.
Carrera, ciclismo, gimnasio, fútbol y otros deportes utilizan cada vez más este tipo de dispositivos.
En investigación sobre recuperación deportiva se encuentran protocolos muy diferentes.
Una revisión sistemática y metaanálisis que analizó 17 estudios y 319 participantes observó que los protocolos de aproximadamente 80 mmHg durante 20-30 minutos aparecían con frecuencia en los estudios destinados a recuperación. Los autores encontraron efectos entre triviales y pequeños sobre algunos indicadores de función muscular y resultados variables en otras medidas.
Esto es importante porque evita convertir un número concreto en una regla.
Si utilizas presoterapia después de entrenar, sigue en primer lugar las indicaciones correspondientes a tu máquina y ajusta la intensidad según tu comodidad y experiencia.
¿Más presión significa mejores resultados?
No necesariamente.
Este es uno de los errores más frecuentes al utilizar presoterapia en casa.
La sensación de una presión más intensa puede hacer pensar que el dispositivo está “trabajando más”, pero la intensidad no debería confundirse con eficacia.
Una máquina de presoterapia combina varios elementos:
Presión + secuencia de inflado + número de cámaras + duración + programa seleccionado.
El funcionamiento del equipo depende de la interacción entre todos ellos.
Por eso, al comparar máquinas de presoterapia no conviene fijarse únicamente en cuál ofrece el número máximo de mmHg.
También debemos valorar:
- número de cámaras independientes;
- posibilidad de ajustar la presión;
- diferentes programas de compresión;
- control individual de determinadas cámaras;
- cobertura de la pierna;
- ergonomía;
- facilidad de uso;
- calidad de los materiales.
Un rango de presión amplio es útil sobre todo porque permite personalizar mejor cada sesión.
Cómo encontrar tu nivel de presión adecuado
Si utilizas un equipo de presoterapia doméstico, puedes seguir una estrategia progresiva.
1. Consulta el manual del dispositivo
Cada máquina posee características diferentes.
Comprueba el rango de presión, los programas disponibles y las recomendaciones específicas del fabricante antes de iniciar la sesión.
2. Empieza desde una intensidad cómoda
En las primeras sesiones no necesitas utilizar niveles elevados.
Empieza desde un nivel bajo o moderado para conocer cómo responde tu cuerpo.
3. Comprueba la sensación durante los primeros minutos
Deberías notar cómo las cámaras se llenan y comprimen progresivamente la extremidad.
La presión puede ser firme, pero debe seguir siendo tolerable y cómoda.
4. Incrementa la intensidad gradualmente
Cuando estés familiarizado con el equipo puedes probar niveles superiores si las instrucciones de tu máquina lo permiten.
Realizar pequeños cambios facilita encontrar el punto que mejor se adapta a ti.
5. No ignores las molestias
Dolor, entumecimiento persistente, cambios llamativos de coloración o cualquier sensación anormal son motivos para detener la sesión.
En caso de duda o si existe alguna condición de salud previa, consulta con un profesional sanitario antes de utilizar este tipo de dispositivos.
Presión y duración: dos ajustes que deben trabajar juntos
La presión no es el único elemento que determina una sesión de presoterapia.
También debemos considerar cuánto tiempo utilizamos el dispositivo.
No es equivalente realizar una sesión corta con una intensidad determinada que utilizar esa misma configuración durante un periodo mucho mayor.
Por eso resulta más adecuado considerar conjuntamente:
intensidad + programa + duración de la sesión.
Las recomendaciones de tiempo también dependen del fabricante y del dispositivo utilizado.
No existe necesidad de prolongar indefinidamente las sesiones para obtener una mayor sensación de trabajo.
¿Cómo saber si la presión es demasiado alta?
Una compresión intensa puede sentirse firme, pero no debería convertirse en una experiencia dolorosa.
Reduce la presión o detén la sesión si aparecen molestias importantes.
También es fundamental distinguir entre utilizar presoterapia como producto de bienestar o recuperación deportiva y emplear dispositivos de compresión dentro del tratamiento de determinadas condiciones clínicas.
En este último caso, la configuración de presión debe estar indicada por un profesional sanitario.
Por ejemplo, existen estudios domiciliarios relacionados con linfedema que han trabajado con presiones específicas de alrededor de 30-40 mmHg siguiendo protocolos y dispositivos concretos. Estos datos no deben extrapolarse como recomendaciones generales para cualquier usuario o máquina.
Errores frecuentes al ajustar la presión de la presoterapia
Uno de los principales errores consiste en utilizar directamente la máxima presión disponible.
Pero existen otros bastante comunes:
Copiar la presión utilizada por otra persona.
Cada usuario puede tener una tolerancia y unas necesidades diferentes.
Comparar únicamente los mmHg entre máquinas.
El diseño y funcionamiento del equipo también influyen notablemente en la experiencia.
Pensar que sentir dolor significa que la máquina funciona mejor.
La sesión debería resultar confortable.
No consultar las instrucciones del fabricante.
Los rangos y programas pueden cambiar considerablemente entre modelos.
Aumentar simultáneamente presión y duración.
Es preferible modificar progresivamente los parámetros para comprender cómo responde tu cuerpo.
Preguntas frecuentes sobre la presión en presoterapia
¿Cuántos mmHg debe tener una máquina de presoterapia?
No existe un número concreto que determine por sí solo si una máquina es mejor. Es más importante disponer de diferentes niveles de presión que permitan personalizar la sesión, además de valorar el número de cámaras, programas y sistema de compresión.
¿Qué intensidad de presoterapia debo usar si soy principiante?
Si estás comenzando, utiliza primero los niveles inferiores recomendados por el fabricante. Después puedes incrementar gradualmente la presión hasta encontrar una compresión firme pero confortable.
¿Puedo poner la máquina de presoterapia al máximo?
Que una máquina permita alcanzar una determinada presión no significa que debas utilizar siempre el máximo nivel. La intensidad debe adaptarse a cada usuario y al protocolo indicado para el dispositivo.
¿La presoterapia tiene que apretar mucho?
La compresión debe ser perceptible y puede sentirse firme, pero no debería provocar dolor. Una mayor sensación de presión no implica necesariamente mejores resultados.
¿Qué significa mmHg en presoterapia?
mmHg significa milímetros de mercurio y es una unidad utilizada para expresar presión. En una máquina de presoterapia indica la intensidad aproximada que ejercen las cámaras cuando se inflan.
¿Se puede cambiar la presión durante la sesión?
Depende de la máquina. Algunos equipos permiten modificar la intensidad durante el funcionamiento, mientras que otros requieren seleccionar previamente el programa. Consulta las instrucciones de tu modelo.
En resumen: ¿qué presión utilizar en una máquina de presoterapia?
La mejor presión no es necesariamente la más alta.
Al utilizar una máquina de presoterapia en casa, lo más recomendable es empezar con niveles bajos o moderados, comprobar la sensación de compresión y aumentar progresivamente la intensidad siempre dentro de las indicaciones del fabricante.
En lugar de buscar un número universal de mmHg, debemos buscar una configuración que combine correctamente comodidad, intensidad, duración y programa de compresión.
Y si estás comparando equipos, no valores únicamente su presión máxima. El número de cámaras, los programas disponibles, la posibilidad de personalizar la intensidad y la forma en que distribuyen la compresión son aspectos igual de importantes para elegir una máquina de presoterapia adecuada.